Al hacer que nuestro dinero trabaje por nosotros mediante los ingresos pasivos conseguimos una ventaja importantísima: libertad. Esta libertad viene aparejada con una ganancia de tiempo también, el activo más valioso de todos en este mundo cronometrado.

En el mercado de capitales, tenemos distintas formas de conseguir ingresos pasivos, pero primero empecemos por lo básico: ¿Qué son los ingresos pasivos?. Los ingresos pasivos, en simples palabras, son los que obtenemos sin necesidad de dedicar horas de trabajo, no requieren nuestra participación activa ni nuestra atención.

2 formas de obtener ingresos pasivos:

  • Rentas de bonos y obligaciones negociables: son títulos de deuda, en palabras más simples, préstamos de dinero. En el caso de los bonos públicos le estamos prestando dinero a un país o una provincia; en el caso de las obligaciones negociables o bonos corporativos, le prestamos dinero a una empresa. Están agrupados en la categoría de instrumentos de renta fija porque  pagan, cada cierto período de tiempo, una renta definida en el momento de la emisión. Si bien en el mundo los títulos públicos son considerados conservadores, en Argentina son un instrumento de alto riesgo, por lo que las obligaciones negociables se presentan como una mejor opción ya que tienen menores posibilidades de caer en default.
  • Dividendos de acciones:   los dividendos son una proporción de ganancias o beneficios que una compañía reparte entre sus accionistas. Por el simple hecho de tener acciones en cartera de una empresa tenemos el derecho de cobro de dividendos. Las empresas no están obligadas a pagar dividendos, por lo que no todas lo hacen. Las más estables eligen reinversión de sus beneficios para generar así más ganancias y, por el otro lado, están aquellas que sí reparten dividendos regularmente que pueden ser en forma de acciones o en efectivo. Algunas de las empresas que pagan regularmente mayores dividendos son AT&T (T), Exxon (XOM), Chevron (CVX), IBM (IBM), Verizon (VZ), Coca Cola (KO). La rentabilidad está entre el 3 y el 5% anual  en dólares, pagaderos de forma trimestral. Recuerden que desde Argentina se puede invertir en estas empresas a través de Cedears en pesos y cobrar los dividendos en dólares. No hace falta tener una cuenta abierta en el exterior para poder acceder a estos instrumentos.

Una forma de sacarle un mayor jugo a estos ingresos pasivos es mediante el interés compuesto…

¿Qué es el interés compuesto?

El interés compuesto es el interés que se suma a la inversión inicial y sobre el que se van generando nuevos intereses. Según Einstein, es la fuerza más poderosa del universo.

Supongamos que tenemos un capital que invertimos y nos pagan un interés en un determinado período, y al finalizar dicho período en vez de retirar la ganancia, lo que hacemos es reinvertir los intereses obtenidos. En el siguiente período ya no estamos generando intereses sobre nuestro capital inicial, sino sobre nuestro ahorro más los intereses generados.

La fuerza poderosa de la que habla Einstein se basa en este aumento exponencial del capital por la reinversión de los intereses, ya que los rendimientos generan a su vez más rendimientos a través del tiempo.

La idea de interés compuesto tiene un lugar relevante cuando hablamos de ingresos pasivos. Si se reinvierte cada pago, eso generará cada vez más rendimientos y se tendrá cada vez una mayor cantidad de dinero.  Por ejemplo, automáticamente más acciones de la empresa con los dividendos que cobramos, haciendo que en el próximo reparto sean mayores los dividendos a recibir. A este efecto se lo conoce como “snowball effect” o “efecto de bola de nieve”: a medida que el capital aumenta mediante acciones pequeñas como es el pago de rentas o dividendos, la “bola” se agranda y acelera su caída, lo que se traduce en mayor capital.

La realidad es que para poder alcanzar la libertad financiera y vivir de ingresos pasivos de bajo riesgo deberíamos contar con un capital de inversión elevado. Sin embargo, los activos que pagan una renta periódica son un buen complemento para todas las carteras de inversión de mediano y largo plazo, para perfiles moderados y agresivos, ya que proveen un flujo de dinero constante, y poco a poco, colaborarán a que nuestro portfolio crezca con la maravilla del interés compuesto. La clave es empezar ya mismo, porque cuanto más tiempo tenga la bola de nieve para girar, ¡más grande se hará!

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