Cae el bitcoin y la crisis de los tulipanes:

Hoy vamos a conocer cómo se gestó lo que se conoce como la primera burbuja especulativa de todos los tiempos, la crisis de los tulipanes o “tulipomanía”, originada justamente por la compra desenfrenada de bulbos de tulipán cuyo precio alcanzó cifras desmedidas y luego cayó estrepitosamente. Sí, tulipán, la hermosa y delicada flor.

Hay quienes comparan esta historia con lo que está ocurriendo con las  criptomonedas, como si fuese la “tulipomanía 2.0”, mientras que hay otros que opinan que es simplemente un mito. Veamos de qué se trata…

¿Cómo fue la crisis de los tulipanes?

Para contar esta historia nos vamos a remontar al siglo XVII, más exactamente durante la década de 1630, un período de gran prosperidad en los Países Bajos, en el que la clase alta enriquecida por el comercio de especias demandaba flores exóticas para decorar sus jardines como símbolo de status y ostentación de riqueza, y el tulipán, que había llegado hacía poco tiempo procedente de Turquía se convirtió en la flor más deseada.

Su belleza fue exacerbada por un virus que generaba mutaciones de colores extravagantes e irrepetibles de forma aleatoria en algunos bulbos, que en esa época no podían explicar. Estas variedades se volvieron muy valoradas al no poder obtenerse en grandes cantidades. Cuanto más exótica la flor, más codiciada se volvía y mayor el precio a pagar por ella.

La demanda fue creciendo y disparó su precio, como así también la posibilidad de ganar dinero con los tulipanes, que derivó en una euforia por su producción y compra. Las personas vendían todo tipo de posesiones para hacerse de ellas, y se pagaban cantidades exorbitantes para tener de un bulbo de la flor. Ya no sólo era un artículo de lujo de la clase adinerada, sino que también el negocio tentó a las clases medias y bajas. El comercio del tulipán y sus bulbos no se hacía sólo en la bolsa de Amsterdam, sino que se convirtió en una práctica de taberna y toda la sociedad terminó involucrada, nadie quería perderse un pedazo del pastel.

La  avaricia humana y la estacionalidad terminaron de darle forma a la burbuja. Como solo se podían recoger los bulbos en primavera que es cuando pueden estar fuera de la tierra, se creó un mercado de futuros de los bulbos de tulipán de la siguiente recolección. Pasó de ser un producto de temporada a negociarse todo el año. Los vendedores se comprometían a entregar determinado tipo de bulbo en la primavera siguiente y los compradores obtenían un derecho de compra sobre estos bulbos que simplemente no existían, por lo que a esto se lo llamó “el negocio del aire”. Se cree que este fue uno de los primeros pasos de la creación del mercado de futuros que conocemos en la actualidad. A nadie le interesaban ya los bulbos o las flores, el único interés era el intercambio de estos títulos que subían de precio en cada transacción por la especulación.

Pero como los árboles no crecen hasta el cielo, después de alcanzar niveles récord en 1636 (se dice que se llegó a pagar por un solo bulbo el mismo precio de una casa), la locura por los tulipanes disminuyó y su precio cayó en picada en febrero de 1637. Se cree que unos pocos comerciantes detectaron la burbuja a tiempo, los ricos dejaron de pagar esos precios irrisorios y comenzaron a vender, se corrió el rumor y se desató el pánico… todos querían vender desesperadamente pero ya nadie estaba dispuesto a comprar. La situación se volvió bastante caótica entre compradores que no tenían dinero y vendedores que no tenían bulbos, no estaba muy claro quién le debía a quién. Fue el Estado el que tuvo que intervenir, anulando muchos de los contratos futuros para evitar ruinas.

La combinación de lo exótico y escaso de la flor generada por las mutaciones, sumado a la desregulación del mercado, la avaricia humana y la certeza de que los precios sólo podrían subir generaron las condiciones de lo que se conoció como la primera burbuja especulativa de la historia.  

¿Qué es una burbuja especulativa?

Este término se refiere justamente a precios inflados y frágiles, que suben y suben en base al aire así que con el tiempo no pueden más que estallar. 

La tulipomanía y el bitcoin

Muchos comparan esta historia con la fiebre de las criptomonedas, ya que alegan que un aumento desmedido de precio en un activo que no tiene un valor intrínseco, sino que se compra porque se cree que sólo puede subir y darnos ganancias, reúne las características y síntomas que  pueden remitir a una tulipomanía. 

En el caso del tulipán, si bien es una flor muy bella, sólo cumple fines estéticos porque no tiene perfume ni uso medicinal, por lo que el tiempo terminó fijando el precio por sus verdaderos fundamentos.

Recuerdo que cuando leí la historia por primera vez me pareció increíble, (de hecho hay quienes dicen que no fue tan grave como se cuenta) pero sirve de ejemplo de lo que puede hacer la avaricia humana y nos alerta de los peligros de la especulación financiera. Solo el tiempo nos dirá si estamos ante una tulipomanía 2.0 o no, de mi parte les digo que sean cuidadosos, sobre todo si recién empiezan, y que entiendan los riesgos antes de invertir en este tipo de instrumentos.

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